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Hipertensión
arterial en tiempos
de COVID-19

HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN TIEMPOS DE COVID-19: RECOMENDACIONES

Antes de comenzar con las implicancias y particularidades que pueden girar en torno al paciente hipertenso en relación con el actual COVID-19, hay que dejar en claro que, en primera instancia y como medida principal, todos debemos cumplir con las mismas recomendaciones que expertos en la materia remarcan a la población general.

Estas, que pueden actualizarse e instan a la consulta de información segura y fidedigna de forma más o menos periódica, son las siguientes:

- Uso de barbijos o tapabocas de forma correcta.
- Ventilar ambientes cerrados, varias veces al día, tanto en el hogar como en lugares de trabajo.
- En la medida de lo posible, evite o reduzca los tiempos de exposición en ambientes cerrados con poca ventilación y/o mucha concurrencia.
- Lavado de manos frecuente utilizando jabón (al menos 20 segundos) o soluciones con alcohol al 70% (hasta que el mismo se haya secado luego del uso), en especial luego de concurrir a lugares públicos y al regresar a la casa.
- No compartir mate, vajilla ni otros objetos de uso personal.
- Evitar tocarse la cara (nariz, boca, ojos) con las manos sin lavar.
- Estornudar o toser en el pliegue interno del codo.
- Evitar el contacto con personas que presentan síntomas respiratorios.
- Reducir el contacto físico cumpliendo con las normas de distanciamiento social, aún con personas aparentemente sanas.
- Evitar los lugares con alta concentración de personas. En el caso de que fue inevitable, recordar siempre el uso constante y correcto de barbijos o tapabocas, además de desinfectarse las manos antes de llevarlas a la cara.
- Evitar salidas innecesarias. Fuera de su domicilio, los ambientes más seguros son aquellos al aire libre, donde circulan corrientes de aire y hay baja aglomeración de personas.


Como ya se ha señalado previamente, las recomendaciones suelen cambiar día a día, por lo que se recomienda revisar las actualizaciones de este tema desde sitios de información seguros y oficiales, como sitios web de Sociedades Científicas nacionales e internacionales y la página del Ministerio de Salud de la Nación Argentina.

Independientemente de las complicaciones que el COVID-19 puede suscitar, también existen cantidades de virus o bacterias con las cuales convivimos a diario, y que estas mismas medidas ayudan a evitar.

Aun así, ante las adversidades que vivimos actualmente, recuerde siempre como primer medida usar barbijo y/o tapabocas, ventilar ambientes y desinfectarse las manos antes de llevarlas a la cara. Dicho lo anterior, el paciente hipertenso debe continuar con el tratamiento antihipertensivo con la misma rigurosidad con la que debe cuidarse del COVID-19.

En otras palabras, entender que ser riguroso en las medidas de prevención antes citadas, es tan o igualmente importante como los chequeos y la continuación del tratamiento antihipertensivo. Considere que descuidar una u otra, en cada caso, no es correcto. Usted es un ciudadano que debe cuidarse del virus, a la vez que es un paciente hipertenso con un tratamiento que debe continuar sin interrupciones; o a la inversa, usted es un paciente hipertenso que además de su tratamiento periódico, debe tomar las mismas precauciones que el resto de los ciudadanos en relación al COVID-19.

Si usted no está familiarizado con el tratamiento antihipertensivo, este consiste en controlar la presión, idealmente con un tensiómetro automático; además consultar al médico tratante (al menos por teléfono o WhatsApp) tanto si la presión está demasiado alta como demasiado baja.

Se aconseja que, en la medida de lo posible, se mantenga la actividad física, sea dentro del domicilio o fuera del mismo. Si concurre a un gimnasio, siempre verifique si se siguen los protocolos de distanciamiento social y las indicaciones de aforo. También es bueno mantener contacto con familiares y amigos (videollamadas, chats, juegos en red) o realizar alguna actividad cultural. Recuerde que dependiendo de la zona del país donde reside, existen flexibilizaciones respecto de la posibilidad de realizar encuentros presenciales. En estos lugares, siempre que se sigan las normas indicadas por las autoridades (se respete el aforo, se ventilen ambientes, se mantenga el uso de barbijo/tapaboca, no se comparta vajilla o mate, y no exista contacto físico), pueden realizarse. Es importante cuidar no solo el cuerpo, sino también el alma, el ánimo y mantener viva la esperanza. Para ello, un correcto cuidado y control médico debe amalgamarse con el resto de obligaciones, actividades y pasatiempos cotidianos.

En caso de presentar síntomas compatibles con COVID-19, debe consultar rápidamente por los canales previstos en cada región. Y si aparece falta de aire hacerlo con urgencia al sistema de salud. Tenga en cuenta extremar precauciones en personas con: edad mayor a 60 años, enfermedades cardíacas (insuficiencia cardíaca, antecedente de infarto, operados del corazón o con STENT, etc.), diabetes, enfermedades respiratorias crónicas (asma, EPOC, enfisema, etc.), estados de inmunodepresión por neoplasias (cáncer), quimioterapia, enfermedades crónicas de la sangre.

Sabiendo las nociones básicas en uno u otro caso, ya sea en medidas de cuidado e higiene como en un seguimiento personal y amplio del tratamiento antihipertensivo, es oportuno acercar algunos conceptos para ayudar a responder preguntas que son comunes en relación a cómo el COVID-19, u otras enfermedades que puedan manifestarse, afectarán al cuadro previo de hipertensión.

La primera pregunta que surge es: “Si soy hipertenso, ¿tengo más riesgo de infectarme de COVID-19?”. La respuesta inmediata es la que ya se sabe, todos debemos cuidarnos, hipertensos o no. Pero recuerde que los pacientes con enfermedades cardiovasculares tienen mayor riesgo de padecer formas severas de COVID-19, y la hipertensión arterial es un factor de riesgo para padecerlas. Por ello, hoy más que nunca, debemos insistir en la importancia del control de la hipertensión.

La segunda, no menos importante: “¿Y los hipertensos que también tienen otras enfermedades?”. Tenga en cuenta que cuanto más avanza en edad una persona hipertensa, más frecuente es que aparezcan otras enfermedades simultáneas, como problemas cardíacos, diabetes, enfermedades pulmonares y del riñón, estados de inmunodepresión (“defensas bajas”), etc. Estas situaciones, junto con la edad mayor a 60-65 años, determinan un riesgo mayor de formas severas de afección.

Por último, hay algunas que se desprenden de la medicación habitual a la que uno accede:

“Los remedios que tomo para la hipertensión, ¿me predisponen a que me infecte?”: No. También en este aspecto hubo confusión inicial, pero a la fecha el consenso científico es que no hay evidencia de que esto sea así. Por tal motivo, la recomendación médica es que los pacientes continúen con sus tratamientos y que no abandonen los medicamentos por cuenta propia.

“¿Tengo que cambiar los remedios en este tiempo?”: No. A menos que su médico se lo indique expresamente, no hay evidencia de que sea necesario cambiar un tratamiento antihipertensivo bien indicado.

¿Qué pasa si dejo de tomar los medicamentos para la hipertensión?”: Es muy probable que el abandono de la medicación conduzca a la pérdida de control de las cifras de presión arterial, y esta situación a su vez predisponga a la persona a complicaciones cardíacas, accidentes cerebrovasculares, etc. Por eso, nuevamente, la recomendación es no dejar de tomar los remedios.

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